La subida del muerto: Mito popular o parálisis del sueño
Por Adriana Calzada León
“Sé muy bien que me hallo en la cama y que duermo, pero también sé que alguien se acerca a mí, me mira, me toca, sube a mi cama se arrodilla sobre mi pecho, me agarra el cuello con sus manos, y aprieta, aprieta …con todas sus fuerzas…trata de estrangularme. Yo lucho abrumado por la horrible impotencia que nos paraliza cuando soñamos; quiero gritar, y no puedo; me empeño en cambiar de postura para liberarme de ese ser que me aplasta y me ahoga y…y no puedo. ¡No puedo! De pronto me despierto, enloquecido, sudoroso. Enciendo una vela. Estoy solo. No hay nadie”.
Fragmento del libro: El Horla, del escritor francés Guy de Maupassant el cual ejemplifica de manera magistral un episodio de la parálisis del sueño.
Desde la época de los griegos antiguos ya existían relatos
sobre este espeluznante episodio del dormir: Horacio, Herodoto y Galeno fueron
quienes hicieron referencia a él. En la Edad Media esto dio origen a una fauna
imaginaria perniciosa y siniestra que pobló las mentes de los antiguos europeos
quienes nutrieron la podredumbre de su ignorancia con superchería y muerte.

ÍNCUBOS Y SÚCUBOS
Durante la Edad Media, conocida como la Época del
Oscurantismo, la creencia en la hechicería y los pactos con el diablo dieron
cabida en toda Europa a unos personajes sobrenaturales servidores de Satán que
se hicieron muy populares en los juicios de la San- ta Inquisición dando
pretexto a una de las persecuciones más atroces en la historia de la humanidad:
La cacería de Brujas. La tradición oral europea les llamó íncubos y súcubos,
demonios copuladores que supuestamente hacían de la suyas en los conventos y
monasterios tentando en sus lechos a quienes habían ofrendado sus vidas y
celibato a Dios, pero que en realidad eran los chivos expiatorios que utilizaba
la iglesia para ocultar las relaciones sexuales entre monjas y sacerdotes así
como el producto de estos contactos carnales ilícitos.
Miles de mujeres en toda Europa, acusadas de brujería, fueron obligadas bajo tormento, a confesar haber tenido relaciones carnales con el maligno (íncubos). Nada de esto se les pudo comprobar, pero era suficiente para que El Santo Oficio, conocido como la Inquisición, las procesara y las quemara vivas en la hoguera. El libro Malleus Maleficarum, mejor conocido como: “El Martillo de las brujas” publicado en Alemania en 1486 por padre dominico Jacob Sprenger y Heinrich Kramer, es el documento que registró para la posteridad la histeria colectiva y frenesí por la persecución de las “amantes de Satán”.

UNA LUZ EN LA
OSCURIDAD.
En la Edad Media el íncubo representaba a una entidad
demoniaca que poseía los cuerpos de las mujeres, y a voluntad se transformaba
posteriormente en súcubos (demonios con cuerpo de mujer) para seducir a los varones.
Fue el mismo Santo Tomas de Aquino quien impulsó esta creencia. Según cuenta
una leyenda bretona acerca de Merlín quien fuera el mago de la corte del rey
Arturo y figura clásica del mundo mítico celta, este fue concebido por una
monja y un íncubo, aunque también existen otras versiones que se refieren a
este personaje como producto de la cópula entre un demonio y la hija célibe de
un rey galés. Sin embargo, más allá de esas aberrantes especulaciones la
versión más apegada a la realidad es que Merlín fue el hijo bastardo de un rey
de Britania.
Dejando atrás el mito de este famoso mago de la antigüedad,
es importante aclarar que con el paso del tiempo “se hizo la luz” y la época de
la ilustración hizo acto de presencia trayendo consigo como estandartes la
razón y la transformación del pensamiento. Así mismo, el surgimiento de la
ciencia y la revolución industrial dieron origen posteriormente a la tecnología
cuyo desarrollo ha llegado hoy en día a niveles inconcebibles para nuestra
especie.
Gracias a la ciencia
médica, en la especialidad de neurología, es que por fin se ha podido dar una
explicación científica a “eso” que nos paraliza mientras dormimos”. Son las
clínicas del sueño las que se han encargado de estudiar e investigar a fondo lo
que nos atormenta cuando soñamos, explicando que la subida del muerto, el
íncubo o la vieja bruja no son otra cosa que un trastorno que ocurre en la fase
Mor (movimientos oculares rápidos) del sueño en la que el sujeto está a punto
de quedarse dormido o a punto de despertar. Dicha experiencia hipnagógica tiene
lugar en el cerebro cuando este se encuentra activo y el tronco cerebral
bloquea las neuronas motrices que le dan movimiento a nuestro cuerpo en estado
de vigilia. Si nuestro cuerpo no reposara mientras dormimos tenderíamos a
escenificar lo que soñamos y accidentarnos. Sin embargo, a veces ocurre algo en
el cerebro que nos hace entrar en un estado de pánico al presentarse
sensaciones aterradoras de “alguien” que está en nuestro cuarto y sube encima
de nosotros para asfixiarnos.
La parálisis del sueño, catalogado como un trastorno del
dormir, desafortunadamente se ha asociado a experiencias de tipo paranormal que
vienen acompañadas de alucinaciones auditivas, visuales, táctiles e incluso
olfativas. Estos aterradores episodios, según estadísticas realizadas por el
Instituto Mexicano del Seguro Social, le sucede al 30 o 50% de la población en
México.
Es un fenómeno que se presenta en un sujeto aparentemente sano física, emocional y psicológicamente por lo menos una vez en su vida, aunque es importante subrayar que hay personas que padecen esta alteración del sueño con frecuencia y son aquellas que suelen tener trastornos de conducta y manifiestan una personalidad neurótica. Incluso los niños de entre 3 y 8 años sufren también de eventos recurrentes de parálisis del sueño, confundiendo e irritando a sus padres quienes no tienen noción de lo que realmente les está ocurriendo a sus hijos. La falta de sueño, el cansancio extremo, el estrés y el desorden de horarios para dormir son, de acuerdo a especialistas en trastornos del sueño, las principales causas que los detonan. Un velador o una persona que viaja con regularidad y está sujeta a cambios de horario son los mejores candidatos para experimentarla. En casos extremos, quienes han vivido un suceso traumático o sufren de alcoholismo, drogadicción o algún tipo de patología son susceptibles de experimentar estos episodios más de una vez a la semana.

EL MITO SE MODERNIZA
Si en el medievo los íncubos y súcubos causaron estragos,
actualmente, con la moda de los alienígenas que aparecen en las películas de
ciencias ficción, las series de televisión como los expedientes secretos x así
como los programas dedicados a difundir el fenómeno ovni, son los visitantes de
dormitorio (alienígenas) los protagonistas en turno de la parálisis del sueño.
Existen cientos de reportes de personas, sobre todo en territorio
estadounidense, que afirman haber sido visitadas en sus dormitorios y llevadas
a bordo de un ovni para convertirse en conejillos de indias de los
extraterrestres. La novela del escritor neoyorkino Whitley Striber: Comunión
es, sin duda, el mejor ejemplo de la “nueva modalidad” de entidades que nos
invaden durante una parálisis del sueño así como la novela: Intrusos
del autor estadounidense Bud Hopkins.
A partir de los constantes reportes de personas que han
asegurado haber sido paralizadas en sus camas y llevadas a bordo de supuestas
naves extraterrestres, el neurólogo canadiense Michel Persinger, famoso por sus
experimentos con electromagnetismo aplicado en ciertas zonas específicas del
cerebro humano, ha tratado de darle una explicación científica a las
percepciones de los sujetos que afirman haber sido secuestrados de sus
dormitorios por alienígenas, ha intentado darle una respuesta a la subida del
muerto o Vieja bruja, a la visita de extraterrestres, a las experiencias
místicas, a las experiencias cercanas a la muerte, extracorpóreas y acabar con
tan bizarros mitos. Persiger ha llegado a recrear en laboratorio dichos
episodios con voluntarios de las más diversas culturas y creencias religiosas,
estimulando artificialmente sus los lóbulos temporales del cerebro y provocando
mediante electrodos colocados en la cabeza una descarga de corrientes electromagnéticas
de baja intensidad. Las percepciones recreadas en laboratorio incluso fueron
más intensas y vívidas que cuando se dan naturalmente sin inducirla. Los
sujetos de experimentación han descrito la sensación de que alguien se acerca y
los toca. Algunos describen a ángeles luminosos, otros a entidades diabólicas o
la presencia de un ser querido ya fallecido, la sensación de salirse del cuerpo
o de atravesar un túnel. En resumen, las interpretaciones son muy diversas,
pues asegura Persiger, estas responden a la cultura y creencias de las personas
que las experimentan.
Sin embargo, el mexicano Manuel Pille, arquitecto de
profesión, sanador, experto en geometría sagrada y temas esotéricos explica que
la subida del muerto o parálisis del sueño, como la cataloga la ciencia, es el
estado alfa en que el cerebro entra en otra frecuencia o dimensión intermedia
entre la realidad y el mundo de los sueños y donde residen seres del bajo
astral. Es justo en esa dimensión intermedia, subraya Manuel, donde nuestra
mente consciente los percibe.
Pille afirma que una de las posiciones del durmiente cuando
más se presenta una parálisis del sueño es cuando se está acostado boca arriba
ya que, según él, nuestros chacras están alineados en dicha posición y el ser
del bajo astral es atraído por esa energía que emanamos de nuestros chacras. El
sanador aclara que los nombres sobrenaturales que le la voz popular le ha dado
a través de la historia a esta experiencia no está errada, ya que la malignidad
que se percibe de estas entidades le ha dado una connotación siniestra al
fenómeno. No es de extrañarse que por ello una de las creencias más difundidas
para liberarse de esos aterradores eventos es rezando o insultando a la entidad
para ahuyentarla.
El antropólogo y escritor Carlos Castaneda en su primer
libro: Las enseñanzas de don Juan habla de los seres del “mundo otro” a quienes
podemos ver mediante varias “técnicas” a voluntad o involuntariamente. Habla
del punto de encaje que todos tenemos en el cerebro y cuando este se afloja y
se mueve es cuando ingresamos a esas otras dimensiones. Los estados febriles,
cuando estamos bajo el influjo de las drogas, el alcohol, en estado de
ensoñación (entre dormido y despierto) o cuando estamos pasando por un impacto
psicológico es cuando nuestra mente pude entrar y ver a los seres del “mundo
otro”, Al menos de eso estaba convencido el famoso antropólogo antes de morir.
¿Fenómeno natural o sobrenatural? Usted decide. Lo que es un
hecho es que nadie está exento de vivir dicha experiencia en algún momento de
su vida, ya que forma parte nuestra ancestral naturaleza y de la complejidad de
esa maravillosa máquina que rige nuestras vidas y nuestro comportamiento: El
cerebro.
en estado de ensoñación (entre dormido y despierto) o cuando
estamos pasando por un impacto psicológico es cuando nuestra mente pude entrar
y ver a los seres del “mundo otro”, Al menos de eso estaba convencido el famoso
antropólogo antes de morir.
¿Fenómeno natural o sobrenatural? Usted decide. Lo que es un
hecho es que nadie está exento de vivir dicha experiencia en algún momento de
su vida, ya que forma parte nuestra ancestral naturaleza y de la complejidad de
esa maravillosa máquina que rige nuestras vidas y nuestro comportamiento: El
cerebro.


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